Historia del delta del Ebro

El Delta del Ebro es una llanura que se ha formado por materiales que por efectos de la erosión terminan depositados en la desembocadura del río, principalmente se trata de arenas, arcillas y llims; desde hace algún tiempo presenta una forma típicamente triangular, con una arista que penetra en el mar por más de 20 kilómetros, presenta un aspecto de punta de flecha que se da por las barras arenosas que forma el río que ocupa la parte central del deta.

Durante miles y miles de años el Ebro ha formado su propio delta, que ha vivido importantes transformaciones, de los cuales se tiene registro de los más recientes; la forma de este delta no ha sido siempre igual; hace unos 4.000 años, por ejemplo, el nivel del mar era de aproximadamente 5 metros por debajo del nivel actual. Para el siglo XII el río desembocaba muy cerca de donde hoy se encuentra la isla de Gracia,

La historia del Delta del Ebro ha estado marcada por su constante evolución que ha presentado en los últimos siglos, en el siglo XVII se sucedió un cambio en la orientación de la desembocadura del río; el Ebro abandonó el curso que lo llevaba a desembocar por el goleró y la Marquesa y tomó los meandros que lo llevan a desembocar como lo hace actualmente

Este cambio presentó importantes connotaciones en el aspecto físico y geológico del delta, además tuvo repercusiones directas en los asentamientos humanos que se ubicaban a orillas de su antiguo cauce, especialmente en la zona del pregón.

Qué factores influyeron en este cambio

Uno de los factores que pudo influir en este cambio tan radical del curso del Ebro fue un canal construido en 1666 en donde se encuentra el actual núcleo urbano de Deltebre, esta canal o cava se construyó presumiblemente para regar terrenos aledaños, o tal vez para disminuir la presión del caudal del río, que afectaba las propiedades que colindaban con las curvas que presentaba a lo largo de su curso entre el Deltebre y las gargantas del Goleró y la Marquesa.

La gran riada ocurrida en octubre de 1787, pudo ser un factor preponderante para que el río tomara esta cava como su curso principal, abandonando definitivamente el curso que había mantenido hasta entonces.

Este cambio en el curso del río ocasionó graves problemas a la población del Pregón, ya que al quedarse sin río no contaban con una fuente de agua dulce para cubrir sus necesidades básicas, así como para la ganadería y la agricultura, además se quedaron sin el valioso recurso de la pesca y de la navegación fluvial, su medio de comunicación más importante.

Las personas se vieron obligadas a mover sus asentamientos a lugares con mayores recursos ubicados cerca de la orilla del río, especialmente junto a la antigua cava, convertida ahora en el curso del Ebro; que poco a poco fue aumentando la extensión del delta en esta nueva dirección, lo que permitió a las personas crear edificaciones y cultivar en la zona que antes constituía el curso principal del Ebro.

La formación del lóbulo central del Ebro y la isla de Buda

Hasta el siglo X el lóbulo sureste fue el que presentó un mayor desarrollo, no obstante, debido al cambio del curso fluvial que le alimentaba causó su regresión, por lo que ya en los mapas que datan del siglo XV se le presenta totalmente erosionado.

El lóbulo noreste, en cambio, presenta su máximo desarrollo en el siglo XII, sin embargo, el cambio del curso del río hacia la boca del Migjorn, impulsado por la intervención humana en sus zonas de influencia, hizo que este lóbulo sufriera un proceso de regresión.

Es proceso favoreció la formación del lóbulo central, durante este proceso, entre los años 1750 y 1850 surgió la isla de Buda, la cual constituye la última isla que se ha formado en el delta del Ebro, además científicos e investigadores consideran que un periodo de tiempo bastante largo no se formaran otras islas en esta área.

El mar se constituye como el principal agente erosivo, su acción ha ido causando que el en su frente marino presente un perfil redondeado, las corrientes marinas se encargan de transportar la arena que se erosiona en las playas del Delta, llevándola a las puntas del Fangar y del Cuerno, donde se sedimentan.

Actualmente la Isla de Buda cuenta con una extensión de 1.092 hectáreas y se ha convertido en la base de los ambientes del Delta; en ella se puede encontrar playas, márgenes fluviales, saladares, lagunas y arrozales; las lagunas conocidas como cajones se comunican con el mar, son uno de los ambientes deltaicos de mayor importancia, ya que albergan a una gran variedad de especies de aves acuáticas.

Estas lagunas interiores albergan además una importante variedad de especies vegetales entre las que resaltan diversas especies de Limonium, entre ellas el Limonium Vigo una planta endémica del Delta del Ebro; destaca también la sosa de flor de origen africano y presente sólo en muy pocos ecosistemas europeos; así como los juncos marinos y los eucaliptos rojo. Sirven también como lugar de reproducción de numerosas especies de peces.

Parque Natural del Delta del Ebro

El Parc natural del Delta de l’Ebre, ocupa el área de desembocadura del río Ebro, fue declarado como tal en agosto de 1983 y su área fue ampliada en 1986, cuenta con una extensión de 7.736 hectáreas, considerada como uno de los hábitats acuáticos de mayor importancia del Mediterráneo.

El parque natural ocupa en su hemidelta derecho ocupa las comarcas del Montsià, mientras que en su hemidelta izquierdo las del Baix Ebre. Su declaración busca garantizar una relación de equilibrio entre la gran riqueza nacional que existe en el Delta del Ebro y su explotación racional; su función principal es proteger la zona húmeda más grande e importante de Cataluña y una de las más importantes del continente europeo.